Decía Gastón Bachelard en El agua y los sueños:

Las fuerzas imaginantes de nuestro espíritu se desenvuelven en dos ejes diferentes.
         Unas cobran vuelo ante la novedad; se recrean en lo pintoresco, con lo vario, con el acontecimiento inesperado. La imaginación animada por ellas siempre tiene una primavera que describir. Lejos de nosotros, en la naturaleza, ya vivientes, producen flores.
         Las otras fuerzas imaginantes ahondan en el fondo del ser, quieren encontrar en el fondo del ser a la vez lo primitivo y lo eterno. Dominan lo temporal y la historia. En la naturaleza, en nosotros y fuera de nosotros, producen gérmenes; gérmenes cuya forma está fijada en sustancia, cuya forma es interna.

En la Facultad, a través de sus Programas Educativos, de Investigación y de Extensión, buscamos que en épocas de cambio vertiginoso caminemos de la mano de nuestro espíritu en el sentido que Bachelard señala y que nos recuerda lo que decían los habitantes antiguos de Mesoamérica: forjemos en los jóvenes un rostro sabio y un corazón firme.